Muchas felicidades mamá. Ya 68, una edad respetable. Pero muy bien llevados y madre joven, que con tu edad tener dos hijos de 40 y 44 es para presumir, así que se puede decir aunque sea descortés.
Han cambiado mucho las cosas en estos tiempos, es verdad, pero a pesar de ello siempre habrá motivos para celebrar, para reunirse a comer y disfrutar de los amigos, esa parte fundamental y esencial que ayudan a que la vida sea un paseo maravilloso a pesar de todos los pesares, y a que sea menos empinado cuando de maravilloso no tiene nada.
Y ya sé, ya sé que te regaño mucho por un
montón de cosas, pero los papeles tornan y el proteccionismo también.
Supongo que eso es ley de vida. Así qué todo lo que me has regañado a mí
durante años ahora me toca a mí. Aunque obviamente el cariño es siempre
quién lo provoca y el temor de que pueda ocurrir algo malo a quienes
queremos. Quizá los hijos nos volvemos un poco padres con los padres
aunque los padres nunca dejéis de serlo con los hijos. Así son las cosas.
Hoy hemos disfrutado con Marisa, Mari Carmen y Jose y hemos aparcado los sinsabores en la medida de lo posible, convirtiendo la tristeza de las pérdidas en maravillosos recuerdos. Es una satisfacción y tranquilidad saber que estás rodeada de gente que te quiere y te cuida y está pendiente de tí. Y es un placer compartir con ellos los momentos importantes como el de hoy.
Tu obligación hoy es esforzarte por hacer que estos 365 días venideros sean lo mejor posible, disfrutando, riendo y compartiendo con ellos. Ya sé que a veces las circunstancias nos quitan las ganas, pero luchar es nuestro deber y a fín de cuentas, la buena disposición siempre ayudará más y dado que no podemos evitar lo inevitable, al menos afrontémoslo con el mejor de los ánimos.
Así que lo dicho, sé feliz y cuídate mucho.
Te quiero.
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