jueves, 14 de febrero de 2013

San Valentín

Amar es pensar en tí, soñar contigo, desvelarme por tí. Es echarte de menos cuando no estás a mi lado y mirarte a los ojos cuando me sonrien. Vibrar cuando me llamas, porque sé que estás pensando en mí y mandarte muñecos con corazones al móvil. Es preocuparme por tus problemas, porque son los míos, y compartir tus alegrías. Ser tu amante, tu amigo, tu confidente. Preguntarte como ha ido el día, escuchar en el coche esa música que tanto detesto y ver esa película que nunca entenderé como te puede gustar, acurrucados bajo la manta en el sofá. Cuidarte cuando enfermas, prepararte esa cena que tanto te gusta, abrazarte mientras duermes. Compartir nuestras vidas sin que nada más importe, saber que estamos ahí pase lo que pase y que nadie podrá con nosotros. Aguantarme los lunes matutinos y mis primitivos gruñidos por las pequeñeces cotidianas. Ralentizarse el tiempo mientras hacemos el amor y olvidar los problemas cuando paseamos de la mano. Imaginarme envejecer a tu lado es el mejor de los sueños, aunque pase lo que pase, no importa. Hoy es hoy y el mañana no existe. Quererte es la mayor de las fortunas y sin duda, el mejor de los regalos. Y correr el riesgo de perderte la mejor de mis decisiones.

¿Quién necesita un día de San Valentín? Todos los días deberían serlo.


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