jueves, 1 de septiembre de 2016

Un año ya!

Un año ya. Un año que hiciste las maletas. Que sacrificaste cuanto tenías para embarcarte en una travesía muy arriesgada, dejarlo todo para vivir conmigo.

Cuando hablamos de la idea de vivir juntos aposté sin dudar por ello, mi entorno sabe que es cierto. Bajo esa tímida mirada oculta tras esas gafitas de pasta, sabía que se escondía un tío de verdad, un aprendiz de hombre con más sinceridad y coraje que la mayoría de supuestos adultos con los que me he podido tropezar.

En este año has crecido mucho, pero yo también a tu lado. Los días grises dieron paso a cielos azules de sol y de ilusión. Me siento más joven y con más ganas que nunca y pretendo que así siga siendo por mucho, mucho tiempo. Todo el que estés dispuesto.

Así que seguiré, si tu quieres, creciendo y ayudándote a crecer. A ver cómo luchas por convertirte en ese artista que sueñas ser, a ser testigo de esa tremenda madurez que ya tienes, a seguir disfrutando de lo cariñoso y detallista que eres.

Permíteme seguir cogiendo tu cintura cuando me llevas en la moto, cocinar para los dos esa cena viendo una serie en la tele, ir de vez en cuando a ver un monólogo a la escalera de Jacob, escaparnos un fin de semana a ver el mar o soñar despiertos en hacer ese montón de cosas que tenemos pendientes, pero que haremos.

Gracias por irrumpir en mi vida, por ponerla patas arriba y por ser el vivo ejemplo de que el movimiento se demuestra andando. 

Y por traer a nuestro gatuno, claro, que me ha enseñado a querer a unos seres increíbles para mí totalmente desconocidos.

Quién no arriesga no gana. Que nos pregunten.

Te quiero peque.